Cristian Ruano - ¿Por qué a mi?


Estoy seguro que en algún momento de tu vida ha sucedido algo que te ha llevado a hacerte esta pregunta. Y en algún momento hasta has llegado a creer que Dios te esta castigando por alguna razón.

Puede ser que en este momento estés pasando por una situación dolorosa, no quiero minimizar de ninguna manera el dolor que sientes, pero si quiero tratar de ayudarte a que puedas ver de una manera diferente lo que estás pasando.

Normalmente nos hacemos esta pregunta cuando estamos en medio de un problema, pero difícilmente la hacemos cuando recibimos una bendición de Dios. Alguna vez te has preguntado: “Dios ¿Por qué me bendices a mí?”

Desde pequeños absorbemos las creencias de nuestros padres, maestros, experiencias vividas, libros, etc. Y todo esto nos ha llevado a pensar a la mayoría de nosotros, por lo menos en algún nivel, que necesitamos entender todo lo que nos pasa. Cuando no lo hacemos es posible que sintamos que Dios nos ha traicionado. En realidad no es Dios quien nos está confundiendo o traicionando, es nuestro sistema de creencia que absorbimos con el pasar del tiempo.

Este afán de "querer entender todo lo que nos pasa" en algunas ocasiones nos lleva a cuestionar la justicia de Dios, por el dolor o sufrimiento que estamos experimentando. 

Es posible que hayamos llegado a creer que merecemos ser bendecidos porque hemos sido diligentes en honrar a Dios. Hemos sido buenas personas, alimentado al hambriento o ayudado a nuestro prójimo. Creemos que las cosas que hacemos deberían evitarnos el mal. Entonces, cuando algo malo nos sucede, estamos confundidos y le preguntamos a Dios ¿por qué a mí?

Cuando estamos pasando por una situación muy difícil o dolorosa, somos rápidos para juzgar la situación como buena o mala. ¿Qué tal si estamos dispuestos a eliminar la creencia de que cualquier cosa que nos sucede es mala y escogemos creer que todo lo que nos sucede es siempre bueno?

Cuando elegimos creer que TODO lo que sucede en nuestra vida son cosas buenas para nosotros, incluso aquellas que parecen frustrantes y dolorosas, estamos confiando en Dios y su palabra.

Mi intención hoy es animarte a confiar en Dios, y que creas en que siempre habrá un buen final. Y que en medio del “dolor” puedas decirle a Dios: “¡Estoy interesado en ver cómo vas a sacar algo bueno de esto. Confío en que lo harás”

Autor
Cristian Ruano
www.lobuenodelomalo.com
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